Final de infarto
El último encuentro de la copa
inter-barrio
en Ciudad Mi Trabajo dio ganador a
sport Cerrito
El deporte es vida, el deporte es salud es una frase muy conocida que se
repite entre la gente que promueve los eventos deportivos, y mejor aún si está
al alcance de todos, como fue el campeonato relámpago “ciudad mi trabajo”,
localizado en el distrito de Socabaya, donde participaron 10 equipos de la
zona, dándole color a un Domingo que a pesar de haber empezado a las 8 de la
mañana, estar medio nublado, con un aire frio por la que atraviesa el clima de
la ciudad, sin embargo sus corazones calientes se dejaron sentir en cada
partido que se disputó.
La loza deportiva “Simon Bolivar”, fue el centro de atención del barrio,
una típica loza de cemento que tuvo sus mejoramientos el año pasado, por su
antigüedad, se podría denominar como un lugar mítico, ya que fue la primera
loza deportiva de ciudad mi trabajo, construida en los años 90`, cuando los
vecinos más antiguos realizaban grandes jornadas futbolísticas y no faltaba la
jarana, reuniendo a todos sin excepción, era típico de la época después de la
misa, tocando de fondo la música criolla para amenizar el ambiente
Los 10 equipos se presentaron a la hora puntual, vestido con sus
respectivos uniformes, que resaltaban el evento, casi todos eran conocidos
entre ellos los jóvenes que se reunían por las tardes un rato para jugar una
simple “pichanga”, hoy defenderían su cuadra
con los dientes si fuese posible. Los padrinos de cada equipo los iba
presentando ante el público que gritaba eufóricamente por cada uno de sus
equipos, así fueron realizándose cada cotejo sin interrupción llegando a la
gran final, que como todo campeonato interno, tendría sus “condimentos” aparte.
Lo finalistas, el juventud socabaya versus sport cerrito, cada uno habían
clasificado de manera apretada, por lo que no se veía un ganador claro, lo que
lo hacía más interesante hacia el público, que a promediar las 15y30 PM, habían
ido almorzar a sus domicilios para regresar y ver exclusivamente la gran final,
el partido fue intenso de principio a fin, los jugadores iban a la pelota en
cada jugada con fuerza, como si estuvieran jugando el partid de su vida, fue
ahí cuando el delantero más pequeño del sport cerrito se las ingenió para ganar
en un cabezazo al defensa de juventud Socabaya, que le llevaba como dos cabezas
de ventaja, cual David a Goliat, marcando el único gol del partido faltando 4
minutos y desatando los gritos de la cuadra número 7 de la que provenía su
equipo.
El partido se calentó después de esa jugada, los jugadores de juventud
empezaron a meter la pierna más fuerte, típico de los equipos que pierden y
están con la sangre en la cabeza. Se armó una trifulca hasta en dos ocasiones,
el sport cerrito también hacia su trabajo para llegar a este lio, tocaba la
pelota con jugadas innecesarias, a su vez se escuchaba el ole de las graderías,
lo cual molestaba más a sus contrincantes, quienes se olvidaron que jugaban
contra sus vecinos y agredieron con una patada en la rodilla al portero Díaz
del Cerrito, ahí el árbitro con criterio dio por terminado el partido.
Los jugadores de Cerrito comenzaron a correr de alegría por toda la cancha
abrazándose, dando arengas, buscando a sus familiares cual final de torneo que
vemos por televisión, también estaba el otro equipo lamentándose y buscando
reprochar al equipo ganador por algunas jugadas, cosas cotidianas que solo
pasan en campeonatos de barrio, al final todos se dieron un apretón de manos
reconociendo que era solo un partido, y que no había que ahondar más en el
problema, mientras el regidor del distrito que había sido invitado traía las
medallas a los campeones.
Así terminaba una jornada llena de futbol y emociones, típicas de antaño,
siendo el motivo principal del campeonato rememorar al pasado, las familias se
iban lentamente de la loza deportiva dejándola totalmente sola, los postes de
luz de las calles empezaban a iluminarse, mientras el guardián del parque retiraba
a las últimas personas infaltables que ya habían comprado sus cervezas para
seguir disfrutando del día, el cuidador con un gesto negativo con el dedo les
refutaba mañana es Lunes!, provocando la risa de los pocos que quedaban; al fin
y al cabo estos son torneos de barrio.
Sport cerrito campeón 2016
Las familias también se dieron citas para las fotos de celebración
Fuentes:
Juan Becerra JUGADOR
Marcos Luna VIGILANTE DE PARQUE

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